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viernes, 23 de abril de 2010

UNA ENTRETENIDA TARDE DE TOROS DE LOS CHINOS / Por José Ramón Márquez

José Ramón Márquez
Hoy, viniendo de Sevilla, me he entretenido en el tren en leer la prensa, las opiniones remuneradas, y luego he estado husmeando por al red las opiniones no remuneradas sobre lo de ayer en La Maestranza. A ver qué decían. Como en el arco iris ése que salió ayer sobre la plaza con sus colorines tan monos contra la nube gris plomo, pues resulta que tenemos de todo. Unos dicen que el toro de El Cid, el quinto, fue el toro de la feria (¿se han fijado en cuántos mejores toros de cuántas ferias le tocan siempre a El Cid? ¿No tendrá algo que ver el torero en esa desproporcionada estadística?); otros se ciscan en la corrida por cutre, blanda, y afeitada. Los hay que le dan palos a Ponce -uno, el más bajito y peor hablado, hasta le pide que se largue-, y los hay que le comprenden. Hay quienes no comulgan con El Cid de ayer y otros ven en su incompleta faena atisbos de su grandeza. Hasta hay quien saca la cara por Talavante. Hay un apasionante cruce de opiniones sobre el toro colorado del Puerto de San Lorenzo, que es el primero que veo con esa capa en mi vida en esa ganadería. Un galimatías, en suma.
Pues para echar más ruido y decir mi verdad también, por si a alguno le interesa, de los toros digo que el encierro fue una auténtica basura, retratada perfectamente por el que gritó "¿Dónde habéis comprado los toros? ¿En los chinos?"; que el manso toro Rinconcito, sobrero de Toros de la Plata (los manologonzález de Pedro Trapote), recibió leña para dar y tomar en cinco acometidas al caballo; que el toro quinto, con el hierro de La Ventana del Puerto, fue el más armonioso en tipo y hechuras de los que trajeron los antaño escrupulosos ganaderos, aunque el animal andaba con las fuerzas justitas y tuvo un castigo muy medido en dos buenos puyazos.
De las cuadrillas digo que el desorden de lidia del cuarto bis fue como de novillada pueblerina de los años sesenta; que Boni volvió a bregar con suficiencia y maestría (¿a cuántos mejores toros de cuántas ferias ha bregado a Boni?); y que uno de los Tejero se está poniendo hecho un fondón.
De los toreros diré que Enrique Ponce pareció que se quería medir con el toro Rinconcito, hasta que se aburrió o pensó que se le estaba mojando el pelo, y que a continuación dio un mitin con la espada por no querer comprometerse en obsequiar con una estocada aseada a una plaza a la que no debe nada y en la que, por cierto, nadie le espera. De Cid, de quien soy partidario confeso, que estuvo bien por momentos y menos bien en otros, que la sombra sevillana le hurtó la oreja que se pedía con suficiencia y que en los momentos buenos hizo el toreo, planteando una faena con altibajos en la que dejó retazos de su sello. Siempre ha habido faenas así y no pasa nada.
De Talavante, que Sevilla le esperaba mucho y se quedaron sin poder darle las orejas o la devaluada Puerta del Príncipe que acaso le tenían preparada. Lo siento, pero no me interesa su forma de torear.
En resumen, una entretenida tarde de toros, con la fortuna de tener cerca a buenos aficionados de Sevilla -algunos hay- y de Bilbao. Para los que ven los toros por la televisión, supongo que sería un plomazo insufrible. No sé cómo lo aguantan, y encima le hacen rico al fenicio Dr. Zaius.





viernes, 19 de febrero de 2010

EL CARTEL DE BENEFICENCIA, Y PONCE PARA ALGUNA SUSTITUCIÓN / Por José Ramón Márquez

Morante de la Puebla, torero de la nobleza

José Ramón Márquez
viernes 19 de febrero de 2010
Ya tenemos cerrada la Beneficencia. Aún no ha habido una sola corrida en ninguna plaza de primera, pero ya tenemos la Beneficencia. Ya hemos decidido de antemano los triunfadores de San Isidro, que de eso justamente es de lo que se trata, de que la realidad no nos estropee un bonito dibujo.Vamos a ver. ¿Quién le gusta a la Presidenta? ¿Por quién muere la Presidenta? Por el bello Cayetano, que no es de Ronda. Pues rápidamente pongamos a Cayetano y empecemos a adorar a la santa de las subvenciones por la peana. A ver, ¿quién enloquece a la nobleza? ¿Por quién se pierden el Duque de Gor y la Marquesa de la Vega de Anzo? Por Morante, detenedor del tiempo. Pues pongamos a Morante y asunto terminado, que a personas tan principales y del Consejo taurino no conviene enfadarlas. ¿Alguien más? Pues creo que a Abella también le vuelve loco el de La Puebla. Miel sobre hojuelas, que siempre está bien tener a un intelectual al lado, otro voto para Morante. Nos falta un cinero, que siempre viene bien. Pongamos a Díaz Yanes, que como en su película sacaba a Curro Vázquez cruzando por el Puente de Ventas, pues me imagino que le irá de perlas también lo de que contraten a Cayetano, que no es de Ronda, y a Morante, que es de la Puebla del Río, porque a los dos los lleva el Tío Jindama, y así ya tenemos otro santo y otra peana, que más que de un cartel parece que estamos hablando del escaparate de Palomeque.
Uno que fue empresario de Las Ventas dijo en cierta ocasión, que yo le oí:
-En estas corridas de artistas, siempre hay que poner, además, a uno que la mate, por lo que pueda pasar.
Y por ese principio de la cartelería es como llega Luque al Olimpo de la Beneficencia. No nos engañemos. De Luque pasan por igual la Presidenta, el Duque, la Marquesa, el intelectual y el cinero. Yo pasaría también, lo mismo que ellos, pero como un día su padre me invitó a un cortado, y eso que no tomo café, pues me veo en la obligación de aplaudirle. Al menos declararé en público los sobornos que recibo, para que se sepa.
Cayetano, torero de la Comunidad
CODA:
Hay un chico nuevo por ahí, natural de Valencia y afincado en Jaén, que dicen que no anda mal con los toros, pero que por no sé qué razón no acaba de interesar a la Empresa de Madrid. A lo mejor ni la Presidenta, ni el Duque, ni la Marquesa, ni el intelectual, ni el cinero han oído hablar de él y ésa es la causa de que no se impulse su contratación en Madrid, pues ya vemos que el halago al poderoso es la razón de peso que excita la exquisita sensibilidad de la Empresa. Por si sirve de algo el chico se llama Enrique Ponce y hace un tiempo ya que debutó en Las Ventas con caballos. Igual se podía pensar en él para alguna sustitución, digo yo.
En su vigésimo año de alternativa, es duda para San Isidro

Fuente: Blog Salmonetes ya no nosquedan

jueves, 4 de febrero de 2010

"AVIDA DOLLARS" / Por José Ramón Márquez

Salvador Dalí

"AVIDA DOLLARS"
José Ramón Márquez

Me dijo este tiempo atrás, en una animada sobremesa, mi amigo, el aficionado C. A., que es de Pinto y residente en la Comunidad Valenciana:
-Venís poco por Valencia, pero como Simón Casas gane el concurso de la plaza, aún vais a venir menos.
¡Vaya profecía!
No sé cuál es la razón por la que en el mundillo todos le tememos cuan nublado al buen Simón, pero el hecho es que, si en alguna conversación de aficionados mientas su nombre, siempre hay más de uno que se persigna como un cura loco.
Simón habla. En Mundotoro dicen que dice:
-Como empresario tengo esperanzas de encontrar un sitio para José Tomás a lo largo de la temporada, aunque todo depende de él, ya que José Tomás es un dios y como tal, no se le ve.
Esto no sé si es una mala traducción del francés o que él no acaba de tener una buena precisión en su expresión en español, pero el caso es que no me entero muy bien de lo que quiere decir. Bueno, pillo bien lo del tal dios ése, que ya es cansino. Yo creo que si sus devotos quieren rendirle culto a este ídolo, la jaculatoria adecuada para el diosecillo, a Dios rogando y con el mazo dando, sería la misma de Salvador Dalí: ‘Avida dollars’. Amén.
Simón: yo creo que si le echas unos miles de euros a la bolsa, el diosecillo triste y enfadado se pone a tu servicio y se te presenta en Valencia, no diré con alegría, pero sí que irá con su troupe de Cuvis y con uno por delante y otro por detrás, que a él le gusta ir en medio. O sea, que ¡inténtalo, hombre! Échale bien de pasta para engrasarle y verás lo que pasa, sin que por ello incurras en pecado de simonía.
Para comparar la diferencia que hay entre los ídolos y el Dios verdadero remarquemos que hace unos dos mil años hubo otro Simón, que acompañó al verdadero Hijo de Dios y le vio muerto y resucitado. Constatemos a tal efecto el hecho de que no hay constancia de que Jesús cobrase por el Sermón de la Montaña ni por transformar el agua en vino durante las bodas de Canaan, ni de que entre los doce que le acompañaban hubiese, además de un traidor, un flautista.
Fuente: Blog Salmonetres ya no nosquedan